
Te presenté mis ojos,
para que lograras hablar con ellos,
para que descubrieras lo que deseaba,
para que comprendas desde ahí algo más profundo en mí…
Te ofrecí mi sonrisa,
para que compruebes tu presencia en mí,
para que entendieras mi aprobación,
para que recuerdes que fue tu existencia la causante de la misma…
Te mostré mis caricias,
para que se detuviera el tiempo allí,
para que te llevaras mi cariño grabado en tu piel,
para que te dieras cuenta de mi sinceridad…
Te regalé mis suspiros,
para que supieras la inmensidad de mis deseos,
para que pudieras imaginar lo que estabas provocando,
para que respiremos del mismo aire…
Te enseñé mis besos,
para que captaras mi señal,
para que te quedaras en mi vida,
para que comprendas que te estaba queriendo…
Te exprese mis sentimientos,
para que se pueda ser aún más clara,
para que me dejaras cuidarte,
para que logremos caminar juntos…
Expresé y entregué lo que necesité que te llevaras de mí,
es real que la lista aún no esta completa,
diversas cosas ofrecemos a diario,
las que sentimos o creemos que deberían pertenecer a alguien,
que debe ser lo suficientemente especial en nosotros mismos,
hasta llegar al punto donde no existen límites sobre aquella entrega…
Es por eso… que con el tiempo quise dejarte presente un único regalo…
Mi corazón,
para que pertenezcas en él y seas feliz,
para que entiendas lo que me importas,
para que después de quererte comience amarte…
D.S.O.